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Me contaba mi amigo Gerardo que en una templada tarde de invierno del año 92, trepando cuestas con su motocicleta camino a Valle Grande, se detuvo un momento para admirar el paisaje y de paso estirar las piernas. el conductor le preguntó si tenia algún problema con la moto. Al contestarle que no lo tenía, comprobó que se trataba de una persona a quien conocía de vista en Ldor. Gral. San Martín. Se trataba de don David, hombre de aproximadamente 70 años, nacido por esos lugares y que ahora residía con su familia en la ciudad de Libertador Bajaron los que viajaban en la camioneta y nos pusimos a conversar. agregue un poco de fiambre que llevaba y de inmediato se armo la mateada. Conversamos de distintos temas hasta que solicite a don David que me informara sobre lo que siempre me intereso saber sobre la fauna del lugar y que calculaba que este hombre debía conocer bien y por lo tanto se lo pregunte. ¿ Es verdad que existen yaguaretés, el ciervo conocido como Tatuca, vizcachas y sobre todo el famoso Ucumar o Ucumari del que existen tantas leyendas'' Me contesto que el tigre siempre anda, devora en los puestos de la zona algunos animales, luego desaparece como obedeciendo a una natural estrategia. Como la zona es bastante extensa, debe recorrer todos estos cerros hasta Oran fácilmente. Huellas siempre se encuentran, lo que confirma su presencia. Con respecto al ciervo que Ud. dice y también las vizcachas, se pueden encontrar mas arriba El otro bicho, o lo que sea, debo decirle que nunca lo vi pero sabrá comentarme sobre él una muchacha que acobardado por el recorrido que debía efectuar para verla. Recuerdo que vivía obsesionada por ese bicho que según ella se le aparecía. Esto liego a cansarme y por lo tanto contribuyo a tomar esa decisión precipitada de muchacho joven y que a posteriori hizo que naciera en mi un sentimiento de culpa que a veces me atormenta por no haber sabido escuchar o no haber prestado atención a lo que me contaba. Quisiera hoy, tener alguna noticia suya, saber cual fue su destino Recuerdo, tendría por ese entonces 18o 19 años y ella no más de 16. Vivía con su madre y con sus hermanos menores la mayor parte del tiempo, ya que su padre trabajaba en el Ingenio. Su casa se encontraba de mi pueblo a aproximadamente 2 horas a caballo, utilizando todos los atajos existentes. Hacerlos a caballo o a pie realmente era cansador, lo que hizo que fuera espaciando mis visitas. Durante el tiempo que duro mi entusiasmo, pasamos largas horas juntos Recuerdo que solía contarme que al bajar al arroyo en busca de agua, presentía que alguien la observaba desde el monte y en mas de una ocasión los perros que siempre la acompañaban, atropellaban hacia el monte. Aseguraba haberlo visto. No es un mono -decía- es un hombre bajito cubierto de vello. Tiene el pelo largo y mechones del mismo le cubren la cara. Mira con sus ojos pequeños a través del mismo. Hoy se me apareció el rnechudito -solía decir- También comentaba que tenía mucha fuerza. Una sola vez lo atacaron los perros, mientras algunos lograban morder, a otros los arrojaba lejos como si no pesaran nada, y eso que son grandes -decía-. Cada vez que bajo a! arroyo los perros me acompañan como si temieran algo Ante la presencia de los mismos por lo general huye - comentaba-. Por razones de trabajo me radiqué en la ciudad de San Pedro, me casé y me dediqué al negocio de la carne. Actualmente poseo tres carnicerías que atiendo con mis hijos y me va bastante bien. Tenían el puesto cerca de un arroyo y bastante alejado de la rula que baja desde Valle Grande. Poseian una majadita, pavos, gallinas, también una pequeña huerta y un sembrado de maíz, lo que les permitía no sufrir necesidades. La cuestión es que volví por mi pueblo después de más de 10 años. 12 tal vez. Mis padres y mis hermanos también se habían venido a la ciudad Volví por pura curiosidad; quería ver mi antigua casa, los amigos que aún quedarían de mi infancia, ya que era costumbre emigrar hacia las ciudades. También por saber que había sido de ella. Reunido con mis amigos, contaron que al poco tiempo que me fui murieron los padres de ella en un accidente en la camioneta que viajaban. Luego de un par de años, sus dos hermanos se fueron a Bs. As. Y suponían ellos que lo mismo hizo ella, ya que nunca más la volvieron a ver. Me prestaron un caballo y volví a recorrer esas viejas sendas que me llevaban al puesto. Desmonté cuando estuve cerca y caminando llegué hasta el lugar donde ella solía bajar en busca de agua. De la casa quedaban solo ruinas y hasta el silencio parecía aturdirme. Me senté en una piedra y encendí un cigarrillo. Pensaba recordando épocas pasadas cuando escuché muy claramente un chistido desde el monte y de inmediato algo que en un principio creí que podría tratarse de un pájaro y luego comprendí que eran gritos que decían algo así como ...¡UCUUUU...UCUUU...! Escuché crujir de ramas y me pareció ver unas figuras que se perdían en la espesura . Regresé a] pueblo pensando si fue mi imaginación la que me jugó una mala pasada o si ocurrió realmente. De regreso en mi camioneta, una duda empezó a crecer en mí respecto a la muchacha. ¿Por qué nadie la volvió a ver después que vendió sus animales? ¿Viajó en realidad? ¿Fue raptada por ese ser al quedar completamente sola? Carlos Sánchez Ríos. Escritor jujeño
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